Archivo de la Categoría 'El Antifaz'

El jurao está majareta (pasodoble 1; tipo Selu)

Letra: José Castillo

Música: “Los que no se enteran” chirigota del Selu

Macabo de enterar de una cosa que ha pasao en Martos a la comparsa de Martos… ¡que han quedao terceros en Martos!
(¡¿que dise cohone?!)
Por lo visto un tal Huerta ha salío en bragas,
y eso el jurado no lo traga,
y cuando lo han visto asin… lo han descalificao.
No se puede permitir, que estando su hijo ahí… digo yo,
hayan hecho enfadar… digo yo…
A un hombre que tiene tanto peso en esta ciudad.
Juan Francisco, el jefe de la comparsa, ha escrito una breve nota, para mostrar su rechazo,
menos mal que su gente le paró el boli y le dijo ¡ya!
(sino hubiera escrito er tío… Guerra y Paz).
La concejala de fiestas, la servío to esta guasa,
y ha apredío a distinguir lo que es cofradía, lo que es chirigota y lo que es comparsa… o no.
Los chavales están tranquilos, y no tienen ningún miedo,
porque como dice el Selu, si cantas bien está comprobao que eres el primero… o no.
Escribo estas cosas aqui, pa que quede claro,
que es lo que ha pasao, y, que es lo que no ha pasao.
Porque escuchando a la gente, se puede entender,
que he sío sólo yo… el que se ha “enterao”.
Ercojito, que es alguien muy conocío, por discreto y comedío, y por no meterse en ná.
Dice que le ha dicho su cuñao, que por ahí la gente ha comentao,
que es que está la cosa… poblemati, probemati, pobemati…
¡Vamos! ¡Que está la cosa fatal!

http://elantifazz.blogspot.com
José Castillo.

Foto: carnavaldecadiz.com

Un voto

El tema no tiene nada que ver con carnaval ni con nuestra comparsa, ¿o sí? La verdad, no lo sé, lo cierto es que un gran aficionado al carnaval y buen amigo de nuestra comparsa y colaborador necesita un voto. No, no es Rajoy, ni Zapatero ni nada por el estilo, porque ni son amigos de la comparsa y dudo que les guste el carnaval.

El tema es que El Antifaz (si digo José Castillo lo mismo tardáis un poco más en conocerlo) ha presentado un libro a un concurso de una web, en la que el premio es la edición y promoción del susodicho, y como el premio lo dan al que más votos obtenga pues la cosa está en que hay que pasar por la urna. No hay que presentar D.N.I. ni nada por el estilo, sólo registrarse en la web Book and You. El enlace del libro está pinchando aquí. Se puede emitir un voto a la semana y el plazo acaba el 10 de Mayo.

Pues nada, a votar.

Sé que el autor me dará un tirón de orejas porque no quería darse publicidad con este asunto en nuestra web, ya que no es un tema de carnaval, pero pienso que es una forma de devolver el favor de sus colaboraciones, aunque el favor no esté a la altura de sus palabras.

Suerte.

El carnaval de Cádiz, la Final y la crisis

Pues aquí sigo con mi empeño en definir lo indefinible; que manía más tonta. La final no es la final, es el principio. Es la puerta de la calle. Lluvia sorda de papelillos en el escenario para el fallo del jurado, o para la equivocación, que es un sinónimo de fallo. Las comparsas a los contratos, las chirigotas a la calle y los coros a… bueno, a la plaza no se puede este año.
Y todo el mundo al carnaval de la crisis, aunque al gaditano esto de la crisis no creo que le afecte, porque se disfrazan con coloretes y poniéndose la chaqueta al revés. El disfraz va por dentro, y lo sacan en cada frase llena de humor. Habrá una nube de disfraces de calvos (según dice Remolino está to el mundo pelao; él ya no tiene ni remolino, tiene los pelos de punta), aunque otros gasten más en el disfraz que los trasnochaores en pasta de dientes. Esto de la crisis también se puede ver de otra forma; algunos cierran los ojos y dicen que “esto está completamente controlao”; ¡qué enteraos! Otros no tienen para llenar el ropero, y deciden dejarlo vacío en carnaval antes de que huela. También está el que a la crisis le tiene miedo; más miedo que el peso de la farmacia donde va el Canijo de Carmona; pero vamos, que esto no va a ser eterno. Y bueno, el castizo, el que no sabe lo que es esto, el que tiene miedo, siempre acaba lamentándose, y lo ves en el bar diciendo:La mare que me parió, que malamente está la cosa; mi muje fue el otro día al supermercao y se gastó 90 Euros en cuatro chuminá. Cohone, que le tuve que desí: ten cuidao con los mandaos, shosho”. Y dice el compadre: “Po sí compadre; the situation is like Teófila, pero vamos, que aquí se arregla to con cuatro coplas. Si no tienes currelo te apuntas a una comparsa de esas que parecen una secta, y tienes contratos pa to el año. No sacas mucho, pero los fines de semana que te pegas sin la parienta y sin los nenes; y encima firmando autógrafos, haciéndote fotos con niñas guapas; vamos, como un artista”. “Po si llevas razón tú compadre; tú no te preocupes por ná”. “Eso, eso, Hakuna matata”. “¿Eh?” “Eso, que no te preocupes, en idioma suahili”. “Joe compadre, eres una makina hablando idiomas; ¿tas seguro de que eso es suahili? ¿No estará tu más pa ya que pa ca?” “Aro que es suahili cohone, no te viá engañá yo a ti”. “Me voy a la viña”. “Ea, y yo. Camarero a ver que te debe aquí mi compadre”. “Cagon los muerto”.

http://elantifazz.blogspot.com

José Castillo.

Foto: carnavaldecadiz.com

Semifinales

Semifinales ya no es lo que era. Ahora le hacen la cesárea a la final, por prematura, y salen trillizos. Ahora son tres finales antes tirar los petardos de los premios y sacar los plumeros a la calle. Semifinales es un escalón más. Ahora tampoco valen pamplinas. Ahora lo que no sabes es si cantar los pasodobles esos que espabilan al pueblo, o dejarlos para la final. ¿Y si no pasamos? Ya no hay trámites. Esto es un duelo a muerte. Todo vale: tirar por tierra al que canta detrás de ti, o elevarlo a donde los dioses escriben, a donde los ángeles del carnaval cantan.

En semifinales, la miseria es como la Torre Tavira, demasiado grande, aunque lo que se ve es agradable. Los paraos no dan a basto. Son el ascua de la polémica ardiente. Los lamentos de cuartos de final son quejíos. Se ensaya más nervioso, más inquieto, como si la ruleta de la suerte de hoy te dijera que este es el último ensayo. Las guirnaldas de la plaza de las flores son guirnaldas de flores. El viento hace octavillas al levante, y las olas revientan en las piedras regando la barandilla del mirador de La Habana. Los cañones del castillo parece que apuntan. El paraíso se emparaísa. Las letras hacen cosquillas en los piececitos regordetes de los angelitos del techo. Los dardos duelen, aunque sean de algodón. El tipo te queda ya familiar, como la ropa del trabajo, como si te vistes para salir a tomar una copa con las ninfas. El maquillaje te besa la cara como tu madre cuando vas al colegio. Ahora lo que sabemos es que salió un “Voy a contar hasta veinte”, y un “La muerte es una playa”, y un “Tripulation ready for presentation”.

En semifinales se afina y se afila, se remata aunque no se acaba matando, sino muriendo. En semifinales todos te gustan (que embustero soy). Ya sí hay tele, pero hay que trabajar al día siguiente. En semifinales se consigue, se persigue, se endurece, se aprieta, se crece, se inquieta, se ríe, se enfada, se ataca, se embala, se critica, se hace audiencia, se juzga y se sentencia.

Hay media luna que no está; hasta el viernes. Pero con la otra media tengo yo bastante para ver Cádiz por un agujero de mi almohada.

http://elantifazz.blogspot.com

José Castillo.

Foto: carnavaldecadiz.com

Cuartos

Cuartos es un escalón más. Cuando había dos semifinales se hablaba de estrategia, aunque la verdadera semifinal era la del segundo pase. Ahora no valen pamplinas. Si has hecho cuplés malos ya los has cantado en preliminares; si te quedan cuplés malos, ve plegando el forillo. Para algunos cuartos es un trámite, un ensayo de semifinales; para otros es un ultimátum; para otros es un pelotazo escrito con emociones, con lágrimas de alegría, con gritos de “ole ahí mis cojones ahí”. Por cierto, el gaditano no tiene el ego subido como si los pasodobles llevaran levadura; el gaditano tiene el ego en su sitio; ya quisiera yo, me cago en mi suerte.
En cuartos, la miseria es como las murallas, una piedra que no se nota. Los paraos tienen cosas que hacer, todos cantan, todos opinan. Los suspiros de preliminares son lamentos. Se ensaya más fuerte, hasta más tarde. Las guirnaldas de la plaza de las flores alumbran más intenso, como un platillazo de color. El viento arrecia, y las olas se mueren en las rocas del campo del sur salpicando sal a las agrupaciones. Los cañones del castillo parece que se encienden. El paraíso se encasta. Las letras pican hacia arriba, se clavan los dardos más cerca del centro. El tipo está nuevo todavía, no huele a calle, no tiene arreglos de urgencia. El maquillaje se perfecciona, aunque el sudor se lo lleva en dos coplas. Lo que no se sabe es si en cuartos va a salir un “En donde yo mejor me lo pasé”, o un “Era un cuatro de diciembre”, o un “Aunque diga Blas Infante”. Eso se sabrá después.
En cuartos no se explota, pero se afina. En cuartos no se remata, pero se escribe. En cuartos ya sabes quién te gusta, y quién no. En cuartos no hay tele (en Jaén), pero hay radio. En cuartos se sigue, se mejora, se cruje, se cae, se vuela, se puntea, se agarra, se desgarra, se presume, se fracasa, se asume y se arrasa. Yo que sé lo que pasa en cuartos, si es la segunda vez que lo veo.
La luna se pasea por las nubes, y te asoma un cuarto de reflejo, un cuarto de copla, un cuarto de Cádiz.

http://elantifazz.blogspot.com
José Castillo.

Foto: carnavaldecadiz.com

Preliminares

De nuevo cruzamos el puente con su paisaje incomprensible y falsamente industrial, después de un viaje en el que el cielo no abrió su boca azul hasta que no pasamos Jerez. El sol estaba de chirigota con nosotros porque se nos ocultó detrás de las nubes dejando ciegas las cámaras de fotos antes de acostarse en la Caleta. Pescao frito, café, siesta, ducha y ganas de chinchimpun. Llegamos a los alrededores del teatro como sabuesos del carnaval, olisqueando los preparativos del concurso, algún pasacalles prematuro, como mariscando algún tipo entre las piedras de la plaza. Encontramos a un novato, que llegó allí desde Jaén como nosotros, al que conocimos sin saber quien era porque tenía la boca más abierta que las luces de sus ojos, y en el corazón se oía un bombo de carnaval. Tenía una entrada en el bolsillo que decía: “Gran Teatro Falla. Donde la mitad de tus sueños se hacen realidad.” Nos dimos la mano y algo me dijo que volveríamos a vernos. Quizá Momo.

Nervios en la puerta de entrada, como de bulla viñera en las cercanías de un tablao el Domingo de Carnaval. Acomodo en la silla. Palmas al compás. Cuando empiezas a creerte que la fantasía y la realidad pasean de la mano en Cádiz, sale un coro a pie e interpreta una función a la que llamaron “El maravilloso mundo de Cadilandia”. Empezó con ellos el viaje, en cuento, el imposible en la garganta, la metáfora, la pena muerta, el paro epidémico, la enorme sensación de decir lo que se siente; no, rectifico: Yo, por ejemplo, tengo la enorme sensación de decir lo que siento, ellos tienen la suerte de cantarlo. Después de alguna chirigota el billete que tenemos nos lleva a África con la comparsa de Tino Tovar; quien sabe si la abuela de Obama está viendo Onda Cádiz. No sabría decir si las letras de los pasodobles son plumas con forma de cuchillo o cuchillos con forma de plumas, pero acarician y se clavan; las dos cosas.

En el descanso subimos a la barra a tomar algo y allí encontramos algunos personajes del carnaval de Cádiz, interpretando su propio personaje, y nos llenó de salud la envidia, no al contrario. Luego explotó la comparsa de Antonio Martín, con su elegancia, con su tipismo, con sus sentencias, que enterró en arena de la playa al resto de las voces del concurso. La verdad, ninguno me levantó de la silla, pero no dejé de flotar en ningún momento.

Al acabar la función, Cádiz se duerme bajo la lluvia de plata que la hacer ser más tacita y más brillante. Todo está preparado para descansar; el faro vigila el sueño de las mojarras, las plazas acunan a las palomas, los patios vecinos atrancan la puerta por dentro; todo el mundo a dormir, a soñar con Cádiz dentro de Cádiz. Otro milagro. Al día siguiente cruzaremos el puente otra vez buscando un paisaje de olivos donde las emociones beben de otra botella menos salada. Jaén no te enfades porque quiera a otra, que si hay amores que matan, hay otros que solamente enamoran.

http://elantifazz.blogspot.com

José Castillo.