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“En la ciudad de Torredonjimeno, y siendo las 4:00 horas del día 17…” Así comenzaba el acta del fallo del jurado del concurso de agrupaciones de carnaval de Torredonjimeno. El jurado otorgó los siguientes premios:
CHIRIGOTAS COMPARSAS Desde aquí queremos felicitar a todas las agrupaciones premiadas y saludar a esos “mimos” toxirianos con los que compartimos un rato agradable de conversaciones carnavaleras. Nos vemos el domingo |
Archivos del Mes para febrero, 2007Pag 2 de 4
Vi inmensas playas blancas ante mi. Aguas cristalinas de un azul como jamás había imaginado. Vi aves que sólo podían pertenecer al paraiso. Vi flores. Vi plantas. Vi animales extraños. Vi humanos de piel morena. Vi la tierra prometida… De repente un grito: -¡Tierra!-, me despertó de mi sueño. El vigía desde la cofa señalaba el horizonte. La tripulación se iba agrupando rápidamente en el castillo de proa. A babor y estribor las cinco carabelas se hacían eco de la noticia, y yo, desperezándome, me sumé a la alegría de mis compañeros. Todavía tenía el recuerdo de ese sueño interrumpido por Diego con su grito alegre, desde ese cubículo en lo alto del palo mayor. El me contó durante la travesía que al final de ese inmenso y tenebroso mar que dejábamos a nuestra popa, estaba el paraiso. El ya lo había presenciado años atrás, cuando se enroló en la segunda expedición de ese genovés que ahora asomaba por la puerta de su camarote. Me contó que para redimir su deuda con la justicia tuvo que alistarse junto a otros muchos más en un presuroso proyecto para evitar la gloria a los portugueses. Y vive Dios que lo consiguieron. Ésta vez era distinto. Ahora él sólo llevaba pasaje de ida. Quería quedarse en esa tierra inmensa que le ofrecía grandes oportunidades y yo, en mi inocencia y juventud, quise ser partícipe de la gloria junto a él.
La fina línea de horizonte que nos indicaba la tierra prometida se hacía cada vez más grande. En este momento me acordé de mi hermano, que partió en La Pinta seis meses antes y que ya estaría disfrutando de ese paraiso. Ya se podía percibir el turquesa de las aguas y veía como mi sueño se hacía realidad. La emoción nos embargó a todos. Felicitaciones, abrazos y deseos de un nueva y próspera vida se mezclaban con las órdenes del almirante. Ante nosotros se mostraba una tierra inmensa, playas como las de mis sueños y un cielo como el que se podía contemplar en mi querida Al-Andalus. De repente me acordé de mis padres que me despedían con lágrimas en los ojos en ese puerto gaditano. Por un momento la tristeza se apoderó de mi. Quise que ellos pudieran estar en la cubierta de esta nao y que fueran testigos de la grandeza de Dios que se mostraba ante nosotros.
El almirante dio la orden de fondear y toda la tripulación, presurosa y nerviosa, se dispuso a preparar el desembarco. Me vi arrastrado por todos mis compañeros hacia las chalupas que ya estaban siendo arriadas hacia ese mar cristalino que nos esperaba. Era presa de la emoción y comprendí que Dios me estaba ofreciendo un trocito de paraiso. Todos mis temores se esfumaron y por un instante vislumbré un futuro prometedor. El tercer viaje de ese genovés, que ya no era un desconocido, fue el cambio en mi vida. Aunque quedara mucho trabajo por hacer y tierras por conquistar, el sueño estaba cumplido. Hoy dormiría en el paraiso.
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Anoche la comparsa Santa María consiguió de nuevo un primer premio en el concurso de agrupaciones de carnaval de la ciudad de Andújar. Fueron 4 las agrupaciones participantes sin distinción entre la modalidad de chirigota y comparsa. Tras el fallo del jurado, los premios fueron los siguientes:
PRIMER PREMIO: Comparsa “Santa María” (Martos) Desde esta web felicitamos a todas las agrupaciones participantes. |
Atrás quedó la euforia del descubrimiento, las alegrías y las penas. El grupo de valientes regresó a la madre patria, demostrando a los incrédulos y los que deseaban su fracaso que tras ese inmenso y peligroso océano había vida, había tierra, había gloria… Volvieron cargados de riqueza, de vivencias que jamás podrían olvidar, de alegría por lo que conquistaron… Aquello era el paraiso y era suyo. Fueron testigos de una cultura nueva, de una vida nueva. Lo consiguieron, y aunque atrás quedó la nave capitana y algunos hombres, la expedición se coronó de fama. Los reyes reconocieron su valía y ese desconocido genovés alcanzó el título de Almirante de la Mar Océana. Las críticas de los que no confiaban en el proyecto fueron enmudeciendo.
Pero todo no quedó ahí. Ahora había que trabajar más duro aún para conquistar ese nuevo mundo. En muy pocos meses se preparó la segunda expedición. Había que arrebatar a los portugueses la oportunidad de conquista.
Nuevamente era esa Al-Andalus árabe, blanca, bella, cálida y acogedora, la que proveía de víveres, de hombres, de ilusión y de valor ese segundo viaje. La Hispalis y la Gades romanas eran las protagonistas. La historia se repetía. Esa mañana de septiembre el mar volvía a desafiar a las naves. La tripulación presta a las ordenes de su almirante. Algunos repetían travesía. Estaban ansiosos por llegar al paraiso, y aunque su primer viaje quedó grabado en su corazón y la experiencia los hizo fuertes, los nervios de éste también afloraban. No dejaban de mirar a esa segunda “Santa María”. Esta vez la “capitana” era “Marigalante”. -María- -buen presagio- -protégenos Santa Madre-. Todos los valientes marineros murmuraban y rezaban.
Y como en aquella mañana de agosto del año anterior, el almirante sube a cubierta. Todos enmudecen, la orden va a ser dada. Todo esta preparado, los vientos son favorables, la mar, aunque desafiante, está calma. El genovés esta vez está más seguro, la templanza se refleja en su rostro. Se siente capaz de su labor y orgulloso de sus hombres. Observa detenidamente a todas las naves. Centenares de ojos se clavan en él. Un sentimiento de felicidad le recorre el cuerpo y respirando hondo da la orden: -¡El paraiso nos espera, mis valerosos hombres! ¡Levad anclas! ¡Zarpamos hacia la gloria!-

Después de un concurso con bastante ambiente y respuesta de público, y tras la deliberación del jurado, éste decidió otorgar los siguientes premios:
CATEGORÍA DE CHIRIGOTAS:
PRIMER PREMIO: “Los caballeros de la tabla”
SEGUNDO PREMIO: “Las Marquesas de Chorra Pelá”
TERCER PREMIO: “Los Salíos”
CATEGORÍA DE COMPARSAS:
PRIMER PREMIO: “Santa María”
SEGUNDO PREMIO: “El último viaje”
TERCER PREMIO: “De sol a sol”
Premio a la mejor letra cantada: “Después de una vida” (Santa María)
Premio a la mejor puesta en escena: “Santa María”
Desde aquí le damos la enhorabuena a todas las agrupaciones premiadas y desear a todos los aficionados un feliz carnaval. Queremos tambien dar las gracias a Juan Carlos (Hobby Color) por el magnífico reportaje fotográfico.
Con tus mismas palabras, las mismas que reflejan los sueños del antifaz (y no sólo hablo de carnavales), y de cualquiera que pretende un horizonte que parece imposible, hago esta entrada para agradeceros el regalo de la comparsa Santa María.
Con tus palabras, comparsa, con tus mismas palabras, te agradezco que me hagas sentir que “este mundo no tiene final”, aunque a veces parezca que sí. Te agradezco, comparsa, “la luna, el cielo, el viento” y todas esas cosas de medida infinita, donde cada uno encuentra ni más ni menos que el barco del amor. “La mar es como un imán”; para nosotros es el mar de Cádiz el que nos atrae a cada larguísima vuelta que el calendario da. Es la sal del mar gaditano la que disfraza de coplas el carnaval; es el mismo mar el que explota en un maremoto de letras por la libertad.
Con tus palabras quisiera “conquistar las estrellas” para ver el reflejo de su luz en la cara más bonita: cara de mujer, cara de niña, que hace brillar a la más lejana constelación. A veces no sé si la luz viene de las estrellas, o es mi niña la que las ilumina con su infinita sonrisa.
De tus mismas palabras voy a coger el “valor” que a veces me falta para buscar la libertad que tenéis. “Valor” para superar las “tempestades” de la vida. Libertad como “el levante” que al soplar nos lleva volando hacia un sueño que no alcanzamos. Libertad como “las olas” que traen y llevan barcos cargados de sentimientos, de amores y desamores, de pobrezas y llantos reprimidos, en fin: de historias de carnaval.
Y con tus mismas palabras, comparsa mía (y este mía no es posesivo), gracias por la mezcla de “azules del cielo y el mar”. Es el azul el color del infinito. Es infinito el horizonte, como infinito es “el vaivén del mar” que habéis conquistado. Y “universal” el universo de coplas que cantáis. Así que, comparsa, con vuestras mismas palabras, infinitamente vuestro soy. Mi antifaz esta semana es azul. Infinitas gracias.
José Castillo


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